-¿Qué vas a comer? –preguntó. -Lo que sea que no tenga carne –respondí y él medio sonrió asintiendo.-¿Pacifista o simplemente una chica con ganas de pelear? –preguntó él mirándome fijamente-. ¿Te ha servido eso de ser vegetariana?- No lo soy –respondí y asintió poniendo una mano en el borde del cuello de mi blusa.-Lo sé, esta mancha es de grasa de cocina y te puedo asegurar por todas las de la ley a que comes carne –respondió él mirándome fijamente. -¿Cómo lo sabes? -Es rica –respondió él mientras pedía wuaffles para los dos, wuaffles a las seis de la tarde. Wuaffles acompañados de leche con chocolate.-¿Ya no hablas? –preguntó cuando yo estaba por poner el tenedor sobre el wuaffle. -Se supone que venga y te rete por tener ropa…-¿Cara? –preguntó y yo suspiré, no me dejaba terminar la oración-. Tengo dinero puedo darme esos lujos.-Yo no lo tengo y no puedo, y aunque lo tuviera no lo haría –me miró y observó mi cabello como si fuera una especie de maraña extraña. -Eres una morocha muy bonita –de repente dijo haciéndome sonrojar. Mi cabello era castaña, pero mi piel vainilla Me le quedé mirando y él volvió a comer con su atención inicial, sin siquiera pronunciar palabra. Decidí dejarlo de lado y comer tranquilamente. Él de vez en cuando hacía comentarios sobre mi nombre, el suyo, el por qué perseguía gente así. Pero la realidad es que me importaban el bienestar de los animales,el hacer conciencia de lo importante que era estoy del montón de personas que despilfarraban dinero, dinero que podría invertirse en animales vivos en unos muertos colgados a su cuello. -¿Odias los gatos? –preguntó. -Soy alérgica–respondí y él asintió.-Son tenebrosos… los odio –mencionó muy convencido- ¿Te gustan los perros? -Sí, pero no me dejan tener uno… -¿y tú te dejas? - En mi casa todos mandan excepto yo –dije y me encogí de hombros, él sonrió divertido y pagó lo que habíamos comido. Cuando salimos de la cafetería comenzamos a caminar hacia mi casa instintivamente. Él me hablaba de todo y nada, no podía creer que él viniera caminando así de cerca de mí y que además supiera leer mis facciones o mis pensamientos como nadie. Decía todo lo que pensaba y hasta lo que no debería.
La lluvia nos alcanzó y yo por traer solo un suéter ligero comencé a temblar, él me empujó contra una cochera y se sacó la chaqueta poniéndomela encima-. Ponte esto–negué rápidamente. -No me voy a poner una chaqueta de piel -Es imitación ______–respondió rodando los ojos toma mis zapatos.-¿Estás loco? –pregunté sorprendida ante su atrevimiento. -Joder ______, solo tómalo, te enfermarás –amenazó y yo a regañadientes lo hice. -Odio tu ropa, odio la forma en que compras todo y odio la forma en que me hablas, como si fueras mi padre…- No lo soy, gracias a Dios… no creo en eso del incesto –respondió y yo le miré confundida mientras me ponía la chaqueta y los zapatos, pues los míos estaban bien empapados. Al parecer a él no le importaba esto de enfermarse. -¿Incesto?- Sí, relaciones entre parientes -respondió y yo me sonrojé, osea que no quisiera ser pariente mío solamente porque quiere ‘relacionarse’.-Eres raro…- Pero te gusto –dijo él mirándome de reojo. Mordí mis labios y caminé bajo la lluvia a su lado.
-¿Sabes que arruinaré tu ropa carísima y tus zapatos? –pregunté y él me miró, su cabello ahora caía empapado sobre sus ojos y me observaba con media sonrisa. -No solamente eso, has arruinado mi chaqueta imitación de piel, mis zapatos de hule, mis jeans nuevos, mi reloj, y mi iPhone; junto con los billetes de mi cartera–dijo él mostrándomela -Lo siento–dije encogiéndome de hombros.-¿Porqué?–preguntó-Sientes arruinarme lo que en un principio querías arruinar, o sientes el haberte entrometido en mi día? -Creo que… -dudé, ¿se suponía que aceptara lo segundo también? Ya que francamente no lo lamentaba.-Está bien, yo no lamento ninguna –él rió y yo me detuve en el frente de mi casa-. Bueno este es el momento en el que me devuelves mis cosas –me quité la chaqueta y los zapatos y él se los puso haciendo gestos y gruñendo por que estaban frías- y esta es la parte en la que me -y esta es la parte en la que me despido de ti con la esperanza de volverte a ver algún día. -La esperanza es lo último que muere –le guiñé el ojo y él sonrió acercándose a mí.-¿Esta es la parte en la que te beso, nos gusta y luego fingimos que nunca pasó? –preguntó y yo asentí algo nerviosa. -Me encanta esa parte –dijo él pegando sus labios a los míos. Sonreí atontada por el cambio de situación, era prácticamente un desconocido, pero un desconocido jodidamente guapo, y amable. Debería darme vergüenza, pero no me daba nada en lo absoluto, más que placer el sentir sus labios en los míos, acariciándolos lentamente.-Esta es la parte en la que tengo que entrar a mi casa –susurré frente a él y Niall asintió. -Odio esta parte–rió y yo también -Adiós ______.-Adiós Horan –sonreímos y él se fue caminando perdiéndose entre la penumbra.
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